lunes, 15 de febrero de 2010

Lenguaje Visual Numero 18

Bienvenidos, en esta ocasión encontramos un artículo relacionado con el lenguaje de signos, fue hecho en el año 1992 esperamos que les sea de gran utilidad.

Faurot, Karla, Dianne Dellinger, Andy Eatough, y Steve Parkhurst
Lenguaje de signos mexicano: La identidad como lenguaje del sistema de signos mexicano
http://www.sil.org/mexico/lenguajes-de-signos/G009e-Identidad-MFS.pdf [junio 1999, revisiones julio 2001]
También número 2000-002 de la serie SIL Electronic Survey Reports (http://www.sil.org/silesr/2000/2000-002/ ).
© 1999 Instituto Lingüístico de Verano, A.C. Derechos reservados. Puede reproducirse para fines no lucrativos siempre que no se altere en forma alguna.

Lenguaje de signos mexicano
La identidad como lenguaje del sistema de signos mexicano
Karla Faurot, Dianne Dellinger, Andy Eatough, Steve Parkhurst

Esta disertación1 enfoca la pregunta: ¿Es el lenguaje de signos mexicano (LSM)2 distinto en sí, con una identidad lingüística y sociolingüística propia? Hemos examinado el lenguaje de signos mexicano desde estos tres ángulos diferentes: ¿Es el lenguaje de signos mexicano diferente de otros lenguajes de signos, particularmente del lenguaje de signos americano (American Sign Language, ASL)? ¿Es el LSM diferente de la lengua nacional que se habla en la sociedad que rodea a la comunidad de sordos?3 ¿Hay dialectos regionales del LSM que son significativamente diferentes unos de los otros?

Sin embargo, desde que se escribió este artículo en 1992 , los nombres “lenguaje de signos mexicano”, “lenguaje de señas mexicano” y “lengua de señas mexicana” están comenzando a ser aceptados entre los sordos, especialmente en el Distrito Federal. Por consiguiente, aunque hemos escogido llamarlo “lenguaje de signos mexicano” en este artículo, también podríamos haber usado uno de los otros nombres. Esta disertación solamente se ocupa de los lenguajes usados en medios urbanos. Los otros lenguajes de señas de México, como el lenguaje de signos Maya usado en Yucatán (Bob Johnson en comunicación personal), por ser lenguajes separados, no serán mencionados.

1. El lenguaje de signos mexicano vs. el lenguaje de signos americano

Frecuentemente se nos pregunta si el lenguaje de signos americano es más o menos igual al lenguaje de signos mexicano. Presentamos aquí lo que hemos encontrado sobre este tema:

Existen dos razones por las que esta pregunta se menciona aquí. Primero, muchos de los lenguajes de signos de América Latina son productos de los esfuerzos misioneros de norteamericanos o de personal del Departamento de Sordos del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos. Aunque hay una influencia de los misioneros en las señas mexicanas cerca de la frontera de México con los Estados Unidos, la influencia en el interior de la República parece ser muy pequeña (con la notable excepción del vocabulario religioso).

Según la información que tenemos no ha habido influencia del Departamento de Sordos del Cuerpo de Paz en México.

La segunda razón por la que tratamos esta pregunta en este trabajo es que, de acuerdo con la historia que circula entre los sordos4 ambos lenguajes (el LSM y el ASL) se derivan del antiguo lenguaje de signos francés que fue traído a los Estados Unidos y a México con una diferencia de aproximadamente 50 años: a los Estados Unidos en 1816 y a México alrededor de 1869. Sin embargo, al ser traídos los sistemas de Francia se fueron adaptando a la situación existente en cada país. Los dos países ya tenían personas sordas que usaban señas. Estas señas se incorporaron al nuevo lenguaje y se complementaron ampliamente con el sistema francés. Parece ser que los “fundadores” de los lenguajes tenían diferentes ideas de cómo se debía establecer la estructura del nuevo lenguaje. El vocabulario del LSM parece estar fuertemente influenciado por el español. Como veremos más adelante, hay un grado muy elevado de inicialización española en el vocabulario del LSM. (Inicialización es el uso en la seña de la configuración manual tomada del alfabeto del lenguaje de signos que corresponde a la primera letra de la palabra que se usa para explicar la seña en el lenguaje oral nacional.) Por el otro lado, el ASL hace poco uso de la inicialización.

Este capítulo se divide en dos secciones: una comparación léxica y una prueba de inteligibilidad (comprensión). Las dos demuestran que el lenguaje de signos mexicano es bastante distinto del lenguaje de signos americano.

1.1. Comparación léxica

La información en esta sección viene mayormente de una comparación léxica de 100 señas basadas en una lista de palabras comunes como las que se encuentran en un estudio anterior del LSM hecho por Bickford (1991). Los números y las palabras deletreadas con el alfabeto manual fueron excluidas de esta lista (ocho palabras) siendo que aumentaban la dificultad para evaluar los resultados con exactitud en varias áreas. Se reemplazaron con palabras de categoría semántica y gramatical similares, o se añadieron palabras a las categorías semánticas que ya estaban en la lista. Las señas del LSM fueron examinadas a fondo con personas sordas que usan LSM como su idioma principal para que todas las variaciones conocidas de un vocablo específico o de una idea fueran tomadas en consideración. Expertos usuarios del ASL revisaron la información del ASL.

Señas de las dos lenguas fueron comparadas y clasificadas de acuerdo a su similitud. Las señas que tenían una variación de la seña idéntica a una de las variaciones en el otro lenguaje fueron clasificadas 10 (totalmente idénticas). Las que eran similares, se clasificaron 5. Esto incluyó pares como “frío”, que varía sólo en la forma como se coloca la mano; el movimiento y la posición son idénticos. Señas que tenían más de una diferencia mayor fueron clasificadas 0. Aunque este tipo de análisis deja mucho que desear, da una idea útil de la similitud léxica. De 100 palabras, 16 fueron idénticas y 13 fueron parecidas. Esto resulta en 23% de similitud léxica. En un estudio similar hecho por Smith-Stark (1986) se usó una adaptación de la lista Swadesh de 100 palabras y se encontraron resultados parecidos.

Se encontró también que una seña en un lenguaje frecuentemente significa algo diferente en el otro.

De la lista de 100, contamos las señas que tienen un significado al ser expresadas en el ASL, y otro diferente en el LSM. Estas falsas afinidades llegaron al 17%. Algunas son semánticamente similares, lo que puede causar confusión.

LSM
ASL

SABER

NO SABER

PERDÓN
DON’T KNOW ‘no saber’

FORGET ‘olvidar’

WRONG ‘equivocado’


Algunas de estas falsas afinidades son extremadamente diferentes, y posiblemente ofensivas, como se ve en algunos de los siguientes ejemplos:

LSM
ASL

AGUA

AMIGO

INGLÉS

NIÑO
QUESTION ‘pregunta’

ENGLISH ‘inglés’

LESBIAN ‘lesbia’

HOMOSEXUAL ‘homosexual’


Parece haber actitudes diferentes en cuanto a la inicialización. Se encontró que en el ASL sólo 12% de las 100 señas se inicializan, mientras que en el LSM 37%. En los Estados Unidos la inicialización de señas se clasifica frecuentemente como señas de oyentes. Ésta es la técnica común usada en las escuelas para ayudar a enseñar a los niños a hablar y deletrear el inglés. Los sistemas que hacen más uso de la inicialización en los Estados Unidos son los varios sistemas de señas basados en un estricto apego a la gramática del inglés, es decir, el inglés de señas exactas, como el Signing Exact English ‘inglés de señas exactas’, Seeing Essential English ‘inglés esencial de vista’, y otros. El vocabulario del LSM, sin embargo, parece haberse desarrollado con una gran influencia del español, y ha conservado el uso de la inicialización hasta la fecha. En el LSM la inicialización no es vista ni como una estrategia negativa ni como una característica de los que oyen y usan el lenguaje de señas.

1.2. Prueba de inteligibilidad

También llevamos a cabo un examen corto de inteligibilidad con cuatro norteamericanos sordos. Este método prueba el lenguaje en su propio ambiente, y por consiguiente, toma en cuenta tanto las diferencias gramaticales como las léxicas. Durante nuestra estancia en México nos dimos cuenta de que los mexicanos sordos no podían entender nuestro lenguaje de señas americano ni sordos norteamericanos entienden el lenguaje de signos mexicano basándose en su conocimiento del lenguaje de signos americano.

La prueba de inteligibilidad fue diseñada para proporcionar información empírica que confirme nuestra impresión de que el grado de entendimiento mutuo es muy bajo.

Se mostraron dos videos con textos cortos, uno en el ASL y otro en el LSM, a cuatro norteamericanos sordos que no habían tenido contacto con el LSM. Por cada video se les hicieron 10 preguntas relacionadas con el texto del video respectivo.

Los resultados de la prueba de inteligibilidad indicaron que el porcentaje promedio de comprensión que ellos tuvieron del texto del LSM era de 14%. Sólo dos de las diez preguntas fueron contestadas correctamente. Una de estas preguntas se refería a una sección de la historia que tenía mucha mímica. La respuesta a la segunda pregunta se basaba en una seña que tiene una afinidad directa en los dos lenguajes.

Es interesante notar que otras preguntas que también dependían de afinidades directas no se contestaron correctamente, porque estaban en un contexto de señas no análogas.

1.3. Conclusión

Concluimos, basándonos en las comparaciones léxicas y una prueba de inteligibilidad, que el LSM es extremadamente diferente del ASL. Son dos lenguajes distintos, y los usuarios del LSM no pueden entender el ASL sin aprenderlo, y vice versa.5 De nuestras experiencias personales al tratar de usar el ASL en México y el LSM en los Estados Unidos, encontramos que nuestros descubrimientos son muy consistentes (en ambos casos las señas se recibieron con gran interés y aun con risa, pero sin ninguna comprensión).

2. Lenguaje de signos mexicano vs. español

El LSM es muy diferente del español. No es necesario saber español para usar el LSM; tampoco la habilidad de usar el LSM implica que se debe saber español. Sin embargo, si les piden que expliquen su lenguaje, la mayoría de los mexicanos sordos dirían que usan SEÑA ESPAÑOL ‘señas en español’.

Debemos aclarar que los lenguajes de señas no son versiones mímicas de los lenguajes hablados. No hay una seña para cada palabra. En los lenguajes de signos las “formas superficiales” de los elementos léxicos se trazan directamente en términos de la vida real, y no en palabras orales. Es decir, las señas del LSM no están relacionadas directamente con palabras del español; tampoco las señas del lenguaje de ignos americano se relacionan con palabras del inglés; más bien cada seña tiene un significado independiente de la palabra que se expresa en español o inglés.

2.1. Diferencias gramaticales

Hay algunas importantes diferencias entre el LSM y el español, por ejemplo:

1. La conjugación del verbo en LSM. En lugar de conjugar el verbo para indicar tiempo, aspecto y modo, y la concordancia de persona y número, como en español, los verbos del LSM no indican modo ni tiempo. Sin embargo, algunos verbos sí pueden indicar aspecto y/o concordar con la persona y número del sujeto y complemento, o con uno de los dos; o no concuerdan con ninguno.

2. Para indicar el posesivo en el LSM raramente se usa un signo para de. En lugar de decir HIJO

DE JUAN, se dice JUAN HIJO, JUAN SU HIJO o HIJO JUAN.

3. Muchos de los verbos en español se subcategorizan para formar complementos de frase preposicional; pero esto no sucede con los verbos correspondientes del LSM.

4. En el LSM muy raramente se usan verbos que signifiquen ser o estar.

5. Generalmente el orden verbo-sujeto no es aceptado gramaticalmente en el LSM, aún cuando éste es un orden acostumbrado en español.

6. En el LSM los complementos pueden omitirse con libertad si se sobreentienden por el contexto o si su identidad se aclara por la concordancia verbal; en español se necesita un pronombre para reemplazar el complemento.

7. En las frases sustantivas del LSM, el número puede ir después del nombre. En español, los números van antes del nombre.

8. El LSM usa un extenso sistema de clasificadores que se incorporan a algunos verbos y se usan para expresar relaciones espaciales; esto no sucede en el español.

9. Una seña puede mantenerse constante con una mano, mientras la otra mano hace otras señas que se basan o van de acuerdo con esa primera seña. En español, como en cualquier otro lenguaje oral, es imposible decir dos palabras al mismo tiempo.

2.2. Bilingüismo y expresión oral

En México, el método modelo para la educación de niños sordos es oral. Son pocas las escuelas para sordos que permiten o promueven el uso del lenguaje de señas. La mayoría de ellas usa exclusivamente el método oral. Siendo que en español la pronunciación y la ortografía están íntimamente ligadas, algunos sordos pueden “coger la clave”; es decir, aprenden a pronunciar palabras, a leer los labios, etc., y se ha logrado cierto éxito. Estas personas pueden o no asociarse con la comunidad de sordos o aprender el lenguaje de signos; pueden hablar, leer los labios, leer y escribir español tan bien, que el español viene a ser su primera lengua.

Sin embargo, la gran mayoría de personas sordas en México tiene como primer idioma el LSM. Para este grupo, el español es su segundo idioma, su idioma extranjero. Generalmente no se expresan mucho en forma oral, tienen bastante dificultad para leer español, y raramente leen para entretenerse.

Otros sordos están más escondidos. Nunca han ido a la escuela y no usan el LSM. Su única forma de comunicación es lo que llaman “señas familiares”: varios gestos inventados, no oficiales, que usan con su familia y posiblemente con algunos amigos que los conocen bien.

Cuando personas que oyen interpretan para los sordos, frecuentemente usan el orden de palabras del español. Los sordos mismos dicen que el español está ORDENADO ‘en orden’ y el LSM está REVUELTO o CORTADO. Posiblemente esto sea una indicación del bajo concepto que tienen del LSM.

Frecuentemente tienen dificultad para entender las señas que se atienen al orden del español; no es raro ver que una persona que entiende bien el orden que sigue el español traduce de nuevo para los que no lo entienden muy bien.

El término “el español de señas exactas” se refiere al método que usa las señas del LSM con el orden de palabras en español y algunas señas para representar la morfología del español. Hay un grupo de sufijos que el español de señas exactas usa de manera similar al inglés de señas exactas. Estos símbolos representan las terminaciones de palabras del español, como -dor y -ción (para sustantivos); -oso y -al (para adjetivos); -ado, -ido y -ando, -iendo (para verbos); -mente (para adverbios). Algunos sustantivos que nombran personas se especifican como femeninos por medio de un morfema indicador del femenino que se hace después de la seña que generalmente indica el masculino. Los intérpretes deletrean con los dedos los artículos y los pronombres (el, la, los, las, le, les, me, te, mi, etc., con excepción de nos, nosotros y nuestro), y también se hace así en las lecturas públicas o cuando se dirige un canto. En una conversación normal entre adultos sordos estos artículos y pronombres se omiten completamente, o se apunta hacia la persona o cosa a que se refiere uno; los morfemas que tienen influencia del español se usan en muy pocas ocasiones.

Algunos de los problemas que observamos cuando una persona sorda interpreta cantos o lee en señas para un grupo, parecen ser causados por los acentos. Puede ser que lean ésta en lugar de está; pago, en lugar de pagó. En otras ocasiones el problema es la confusión de dos palabras parecidas; por ejemplo:

seguir en lugar de según, entonces por entona, etc. Los significados de las señas substituidas no coincidían con el contexto de las señas originales, pero nadie se preocupaba por ello. Este tipo de errores nos hace pensar que la mayoría de los sordos tiene muy poco dominio del español.

Los sordos de México, tanto los que usan como los que no usan señas, con sus diversas habilidades en el LSM y español, tienen una variedad de sistemas de comunicación.

Ningún lenguaje
Señas familiares
LSM
Señas exactas del español
Español hablado


Este diagrama muestra la extensión general de los sistemas usados por personas en México que carecen del sentido del oído. Cada persona usa alguna porción de esta extensión, pero diferentes personas usan diferentes porciones. La mayoría de los sordos que saben LSM cambia de un sistema a otro, según el tipo de persona a quien se están dirigiendo: ¿Qué tanto del sistema del LSM sabe el interlocutor? ¿Necesita usar el orden de palabras del español?, etc. Sin embargo, la mayoría sólo puede cambiar de un sistema a otro hasta cierto punto.

3. Dialectos de LSM

3.1. Distinciones geográficas

El LSM es un lenguaje unificado usado por la población de sordos en las ciudades de México. México, D.F. es el eje central del lenguaje, le siguen Guadalajara y Monterrey. También muchas otras ciudades tienen una considerable población de sordos que usan el LSM. Hay cierto número de razones que nos llevan a la conclusión de que el LSM es un lenguaje unificado.

Por lo menos ha habido dos estudios sobre el léxico del LSM (Bickford 1991 y Smith-Stark 1986).

Ambos descubrieron un alto porcentaje de similitud en el léxico (80-90% o más) de los varios ejemplos que estudiaron. Esto nos hace pensar que el LSM debe ser considerado como un solo lenguaje.

Estos descubrimientos son similares a lo que encontramos en Guadalajara y el D. F., donde vivimos por más de un año, haciendo visitas periódicas a Monterrey, y conociendo sordos de varias otras ciudades de México, etc. La impresión general que tenemos es que el LSM es un lenguaje con un pequeño porcentaje de variación en el léxico.

Hablamos con amigos sordos y les preguntamos si sabían de lugares donde la gente usaba señas diferentes. La mayoría de la gente nos dijo que podían entender las señas de otras ciudades. En ocasiones nos mostraron variaciones de ciertas señas que ellos sabían. Un hombre dijo que algunas veces era difícil entender las señas rápidas que se pasaban entre dos personas de otra ciudad. Sin embargo, la impresión general es que la comunicación es clara y fácil entre las diferentes ciudades, y está basada en el sistema lingüístico común. Puede que haya contribuido a la uniformización del LSM el continuo viajar de vendedores sordos, vacacionistas, grupos de iglesias, clubes deportivos, etc. Las nuevas señas se aprenden fácilmente y se propagan rápidamente.

Esto no quiere decir que el lenguaje sea completamente uniforme.6 Algunas veces las personas sordas nos decían que aunque ellas podían entender a personas de otras ciudades, las “señas eran equivocadas”. Esto nos hace pensar que hay un modelo o una variedad de señas que goza de prestigio. Sin embargo, con mucha frecuencia los vimos adaptando sus propios signos a los que la otra persona usaba y entendía.

3.2. Otras diferencias

Las diferencias geográficas no parecen ser tan importantes como otras diferencias. Las mayores variaciones léxicas parecen ser el resultado de tres factores: diferencias religiosas (para la terminología religiosa), distinciones de edad, y niveles de educación.

La terminología religiosa varía de una iglesia a otra, (entre denominaciones), y de una ciudad a otra.

Si hay dos variaciones de una seña, algunas veces los sordos rehúsan usar la que más se asemeja a la correspondiente seña del ASL, porque se considera como “influencia americana” si en la iglesia en que se usó esa seña hubo alguna vez un misionero americano.

En algunas de las ciudades, pero particularmente en el D.F., oímos que los sordos de más edad no usan las mismas señas que los jóvenes. Los adolescentes parecen usar un “vocabulario callejero” propio, que las personas mayores no usan ni conocen. Lo mismo sucede con algunos sordos que tienen más de 50 años y que asistieron a una escuela para sordos que ya no está funcionando, en la que aprendieron algunas señas que los jóvenes ya no usan.

El nivel de educación también influye en las señas de una persona. Los que tienen más educación tienen más probabilidades de usar el español de señas exactas o señas que tienen más influencia del español, y por lo tanto, tienen menos posibilidades de ser entendidos por los que tienen menos educación. A mediados de la década de los 80, y también a principios de la década de los 90, se dieron por televisión 5 minutos de noticias por señas especiales para sordos. Algunos amigos sordos nos dijeron que las señas eran muy rápidas, que se deletreaban con los dedos nombres y lugares con los que no estaban familiarizados, y que también usaban un vocabulario técnico que la mayoría no conocía. Todo esto lo hacía muy difícil de entender. La serie se descontinuó en 1992.7

4. Conclusión

El LSM es un lenguaje completo y distinto. Es distinto de otros lenguajes de señas, tales como el ASL; y distinto del español, el lenguaje nacional oral. Hay también una cantidad significativa de personas sordas que son mayormente monolingües en LSM. Esto significa que el ASL y el español no son adecuados para una completa comunicación entre la comunidad de sordos de México en ninguna forma, sea por video, por escrito, o por contacto personal. Hay algunas variaciones del LSM que son regionales, y otras entre las distintas clases de religión, edad y nivel de educación. Estas variaciones necesitan ser examinadas más detalladamente. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia apunta a un alto grado de similitud, no muy diferente de las variaciones regionales encontradas en el inglés americano o el español mexicano.

5. Referencias

Bickford, J. Albert. 1991. Lexical variation in Mexican Sign Language. Sign Language Studies 72:241–276.

Smith-Stark, Thomas C. 1986. La lengua manual mexicana. Unpublished paper. Colegio de México.





1Esta versión de 1999 (en inglés y español) contiene algunas revisiones menores de un artículo que escribimos y distribuimos informalmente (solamente en inglés) en 1992. Aunque Karla Faurot de Hurst y su esposo han investigado más el lenguaje de signos mexicano desde 1992, ahora pensamos que es más importante dar la presente versión al publico en lugar de esperar la oportunidad de hacer revisiones más grandes para incluir la información nueva. Nuestro especial agradecimiento a Albert Bickford por su ayuda en la revisión de este trabajo y a Doug Trick que actuó como consultante. También agradecemos a Bruce Hollenbach, Terry Schram, y Eugene Casad sus variados y útiles comentarios.

2No existía un nombre modelo para este lenguaje cuando escribimos este artículo en 1992. Las personas sordas en México se refieren a él simplemente como SEÑA, pero hacen la diferencia entre el lenguaje de signos usado en México y el lenguaje de signos usado en los Estados Unidos, refiriéndose a las señas mexicanas como SEÑA ESPAÑOL ‘señas en español’.

3En la versión del inglés de este escrito, usamos el término “Deaf” ‘Sordo’ (en mayúsculas) para referirnos a aquellos que se identifican como miembros de la cultura de los sordos para afirmar que los sordos forman una comunidad lingüística con su propia cultura y lenguaje. El término “deaf” ‘sordo’ (en minúsculas) se refiere a toda la gente incapacitada para oír, pero que puede o no identificarse con la cultura de sordos. En esta versión en español, no lo hacemos, porque el español no usa mayúsculas para los nombres de otros grupos culturales como lo hace el inglés. También, preferimos usar el término “sordo” en vez de “sordomudo”. Aunque todavía la población en general usa mucho la palabra “sordomudo”, no es un término técnicamente correcto y es ofensivo para algunos.

4Esta información la obtuvimos en entrevistas personales con varios mexicanos sordos. Otros archivos históricos hacen especulaciones similares. Algunos, sin embargo, suponen que las señas vinieron de España.

5Debe notarse que las personas que usan señas típicamente son muy hábiles para comunicarse cara a cara. Si son de diferentes países y no tienen un lenguaje en común, pueden comunicarse hasta cierto punto por medio de mímica, gestos, dibujos, etc. Esto depende de la posibilidad de que las dos personas puedan actuar recíprocamente y adaptarse la una a la otra. En contraste, la prueba de inteligibilidad (arriba) demuestra que cuando se usa sólo el lenguaje de señas mexicano, la inteligibilidad en los Estados Unidos es muy baja.

6También hay una delegación del Distrito Federal llamada Iztapalapa en la que parece haber un porcentaje de sordos más elevado que lo normal. Algunos sordos de allí usan una variedad de señas que otros sordos califican de SEÑA IGNORANTE. También se usa este término para referirse a las señas familiares. Estos sordos saben muy poquito español, puede que hayan asistido a una escuela o no, y usan muchas señas que no son parte del vocabulario del LSM, pero que parecen tener un porcentaje más alto de mímica. El término SEÑA IGNORANTE es una indicación del bajo prestigio en que tienen al grupo que usa esta clase de señas. En 1992, escribimos que esta variedad de señas necesitaba de un estudio especial. Desde entonces, hemos aprendido que es una mezcla de mímica, gestos, señas idiosincráticas, y algunas señas de LSM (muchas veces usadas in manera no reglamentaria), con considerable variación de una persona a otra y sólo con gramática rudimentaria. Aparentemente, no es lenguaje distinto.

7Empezó de nuevo en 1997 como un resumen de las noticias en dos minutos.

Directora Editorial, Diseño y Redacción
Jacqueline Citlalli Palacios Cárdenas

Gaceta Lenguaje Visual. Fecha de Publicación: 20 Junio 2006
Año 4 Numero 18 México D.F. Gaceta Trimestral

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